Lo cierto es que muchas veces no tengo ni idea de que
escribir, por cierto para los que no me conocen tampoco es que hable tan bien
como escribo, de hecho muchas veces mis mejores amigas no saben por dónde voy,
ni a dónde quiero llegar. Hace unas semanas alguien me aconsejó que un buen escritor
podía ser un buen orador, más que nada porque quieren que apruebe en las
exposiciones,J claroJ, pero que les pregunten a mis
amigas: las veces que hago un trabalenguas o que me quedo mirándoles a cámara
lenta, por no decir cuando no módulo los tonos o salto palabras que creo ya
haber dicho, al menos me acompañan dos grandes ojos para expresarme, obviamente
intento excusarme. Pero lo curioso, a la vez interesante y místico es que
cuando escribo soy una persona más PLENA.
Hace tiempo que
entiendo que el escritor por un lado es una persona con una gran capacidad de
persuadir cuando escribe y por otro es un comunicador pero ¿de qué? ¿por qué? o
¿para qué? a veces me siento a escribir y no sé ni por donde voy a salir,
entiendo que en la biblia recurrieran a Dios porque es increíble cuando vuelves
a leer y dices ¿ lo he escrito yo?
Todo el mundo,
sabe, puede y debe hacerlo.
¿Quién no cantando
bien, cuando agarra el coche, va cantando hasta su destino?
¿Quién no ha
bailado nunca en pelotas en casa, bailando fatal?
¿Quién no se ha mirado al espejo interpretando lo que va a decir
en la entrevista de trabajo, cuando sus dotes de actor son nulas?
Creo que
cuando escribimos nos conectamos con algo divino, algo que va más allá del raciocinio
o de la memoria, cuando lo hacemos: estamos proporcionándonos LIBERTAD, estamos
comprendiendo de qué va esto de vivir y lo divino de escribir.
Ayer en la playa
mi acompañante de paseo me dijo que conocía a gente capaz de vender una piedra,
me levanté y cogí una, le dije que era mágica que siempre le acompañaría y le
protegería en su destino y que era un símbolo de LA AMISTAD que habíamos
creado.
No sé la cantidad de veces que he paseado a la orilla del mar en
búsqueda de la belleza en las palabras o de ese momento que a veces guía nuestro sino, y es que ¿quién no ha escrito un deseo y se le ha cumplido? Podemos
convertir una piedra en un símbolo de amistad y una nota en un deseo que se te
cumpla.
(MI DESEO
PARA TI HOY ES:
QUE SE CUMPLA LO QUE SEAS CAPAZ
DE ESCRIBIR)
Blogger y escritora.


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